Reto conseguido, ahora qué?

IMAG0500No me puedo creer estar escribiendo estas líneas. La verdad es que hace unos meses esto me hubiera parecido una broma, una locura. De hecho, hace una semana, unos días, no creía que fuera a acabarla, pero LO HE CONSEGUIDO y no solo LO HE CONSEGUIDO sino que terminé con fuerzas suficientes como para plantearme esprintar los últimos metros. Un meritorio tiempo de 1h03m12s. Como dije un par de días antes de la carrera: “si hago la machada la hago el día de la carrera”

Todo empezó hace unos meses. Quedamos unos amigos a comer en lo que ya empieza a ser la clásica de amigotes y cuando en las copas nos quedamos solos Javi y yo empezamos a dejar que se nos fuera la pelota. No pensamos en el: “por nuestros huevos”, más bien fue un: “¿Qué estamos haciendo con nuestra vida?”

A punto de entrar en los 35, nos preguntábamos qué retos nos estábamos marcando para no seguir haciendo siempre lo mismo, para no dejarnos llevar por lo que nos viene dado, en definitiva buscar nuestro propio destino. Luego en casa, cuando nos preguntaron de qué habíamos hablado seguro que la respuesta de los dos fue un: “pues nada importante, ya sabes, de nada importante”

Tras una discusión con una copita en la mano de una media hora decidimos ponernos nuestro primer reto a corto plazo, correr una carrera popular de 10km. Esto en otro entorno no parecerá tan descabellado, ¿pero Javi y yo? ¡DE LOCOS! Nadie que realmente me conozca ha pensado ni por un segundo que la fuera a acabar, seguro que muy pocos habrán pensado que la fuera siquiera a empezar.

A Javi le conozco desde muy pequeño, digamos que somos amigos de toda la vida, o por lo menos de la que tengo uso de razón. Nunca hemos sido niños gorditos (ahora un poco si) y en el colegio hicimos bastante deporte, incluso cuando acabábamos las clases nos marcábamos nuestras pachanguitas de baloncesto. Pero si preguntas al resto de la clase nosotros éramos más de los de las copas que de los del deporte, en el tema bebercio si que hemos destacado…

Digamos que no es obvio que a Javi y a mi nos de por ponernos a correr una carrera popular a las 35 palos.

Dos meses más tarde nos encontrábamos en “el lugar más sano en el que hemos estado”, frase gloriosa de Mario, otro loco que nos acompañó esa mañana.

Me sentía como un verdadero extraño, quieres parecer todo un experto pero estás más perdido que un pulpo en un garaje. Que si chip por aquí, que si ves a gente corriendo (literal) para calentar, muchas más chicas de las que me esperaba y mucho más guapas de lo que jamás hubiera pensado, que si no te doy agua hasta que acabe la carrera, que si te meas y te das cuenta de que hay una cola peor que la de los baños de las tías en Pachá (recordatorio: la próxima vez mear si o si antes de la carrera), en fin, que la vida fuera de la rutina es compleja.

El ambiente es la leche, mucha gente, muchísima gente, con ganas de correr, todos aplaudiendo, muchos niños y familias, cantidad de corredores en silla de ruedas.

Te vas poniendo en la salida por el tiempo que esperas hacer, sobre todo para ir al ritmo de los que llevan el tuyo. Nosotros, por supuesto, nos pusimos al final, bueno, como al medio del final y cuando suena el pistoletazo de salida te das cuenta de que no puedes empezar a correr hasta pasado un buen rato, hasta pasado el arco de salida, la gente que te rodea no te deja (unas 8000 personas), estás como a las entradas de un concierto, ¿has tenido esa sensación de andar hacia donde anda la masa sin ningún control sobre tu cuerpo?, te dejas llevar. Pasados más de 2 minutos empieza la carrera de verdad.

Gracias a Dios me di cuenta que Javi y Mario estaban más preparados que yo, iban a un ritmo que creo no podría haber aguantado toda la carrera y este fue uno de mis aciertos, les dije que fueran a su ritmo y me quedé solo con mi música: Born to Run (Bruce Springsteen) Corriendo solo creo que disfruté más, me pude fijar más en los detalles, no tenía que estar pendiente ni preocupado por nadie y viceversa.

Bajar corriendo por la Calle Alcalá hacia la Puerta con el mismo nombre es toda una experiencia, ya eran las 9 de la mañana y en junio es día abierto, aún así la luz a esa hora es especial, los edificios siguen pintados de dorado. Girar en Castellana y correr por el lateral, ir reconociendo lo que te rodea pero de otra manera, estás corriendo por la mismísima calle. Es especial hasta saltarte los semáforos en rojo.

En la Castellana pasas la mitad de carrera, el km5, yo hasta ese momento hice, sin saberlo, mi segunda cosa buena, seguir a una pareja que tenían el ritmo que necesitaba y al mismo tiempo darme cuenta de que un tipo con gorra detrás mío seguía el mío, esta motivación fue una de las razones por las que acabé la carrera.

En este punto reparten agua a los corredores, todos se paran a por botellas, muchos se paran a beber, yo cogí una botella y en vez de beber (no podía) me la fui echando por encima de la cabeza, refrescándome, ya hacía calor a esa hora.

La única referencia de tiempo que tenía eran los relojes de la calle, los que marcan la hora y la temperatura, me sorprendí varias veces con lo lejos que estaba llegando.

Llegué a Concha Espina, la famosa cuesta desde el Bernabéu hasta Príncipe de Vergara, hasta el Parque Berlín. Aquí para colmo de males se me acabó el disco. Decidí volver a ponerme el mismo, no estaba para buscar otro y sabía que si me paraba o empezaba a andar ya no iba a seguir, además el tío de la gorra me seguía como una sombra y no quería librarme de él, así que Born to Run de nuevo y a subir la empinada pendiente, que curiosamente no se me hizo tan horrible como todos me habían dicho.

Ya en Príncipe de Vergara me di cuenta de que no estaba mal del todo, aquí más o menos ves el km7 y eso te da alas, ya sólo quedan 3 para la meta y la mayoría de éstos cuesta abajo. Aunque fue cuando me di cuenta de que el pie izquierdo se me había dormido completamente. Una vez más decidí seguir corriendo, me sentía con fuerzas y a pesar de los leves pinchazos de la planta quería acabar la carrera.

La gente de las aceras realmente te empuja, las frases de aliento de la policía que corta el tráfico, el resto de corredores que canta, grita, aplaude te anima a seguir peleando.

En el km8 adelanto a un amigo de la sierra, a Iván, que había salido un poco antes que yo, esto me anima mucho, él sé que se ha preparado mucho mejor que yo y es de los que hacían más deporte que copas en el cole ;-)

En el 9 me siento con fuerzas de subir el ritmo y aquí cometo mi mayor y creo que único error, empiezo demasiado pronto y en la cuesta de Goya, a 200m de entrar en meta paso un verdadero calvario, me dan ganas de ponerme a andar, de parar a beber agua, de incluso tirarme en el suelo a respirar, he forzado tanto que me suben las pulsaciones y jadeo más que respiro, ya no es un tema de piernas, es un problema de respiración, se me acelera el corazón. Lo que me salva, la buena noticia es que se ve la meta y mucha gente andando, pero mucha más corriendo ilusionada, creo que he dejado atrás a mi amigo de la gorra y saco fuerzas de algún sitio para acabar levantando los brazos. LO HE CONSEGUIDO, no me lo termino de creer, pero LO HE CONSEGUIDO y en 1h03m30s (que después serán 18s menos en la web oficial)

Entrar en meta, haber conseguido la machada, nuestro reto es una experiencia rara, no es una sensación de alegría porque andaba medio mareado, tampoco lo podía celebrar con nadie, no vi ni a mi nuevo amigo de la gorra y suspiraba por agua, aunque te invade una satisfacción parecida a la de cerrar un contrato difícil que llevas tiempo peleando, consigues una de tus metas, alcanzas ese reto y la vida te cambia, aunque sea un poquito te cambia, seguro.

Creo que lo que más me ayudó a acabar fue lo mismo que me empujó hace 4 años a dejar de fumar definitivamente: el miedo al fracaso, el miedo a tener que dar la razón a todas esas personas que me habían dicho o habían pensado que no lo conseguiría.

Un rato más tarde pensé que ahora pertenecía al grupo de las personas que han corrido, al menos, 10km seguidos y es curioso pero es una verdadera satisfacción para mi. He alcanzado un reto que “pocas” personas llevan a cabo, a pesar de que esa mañana había más de 8000 personas en Goya.

Javi, ¿ahora qué hacemos? Esto ya no puede parar. GRACIAS

A esas horas

No se escucha nada en el aeropuerto, sólo el traqueteo de los cajones de plástico en el control de seguridad. Esos instrumentos infernales que nos obligan a cargar a pares por viajar con portátil. Si te toca delante una señora de las que sabes que pitan seguro, llevan colgado al cuello un par de kilos de metales de diferentes aleaciones, sueltas los dos cajones en la cinta con dolor de brazos, deseando que el pitido aleatorio no te toque a ti, que no te obliguen a desatarte los zapatos de cordones que las últimas veinte veces no han pitado.

IMG_2052 A esas horas la gente no habla, son viajes individuales, solitarios y si no lo son, si te acompaña algún compañero, te ves con él en la puerta de embarque. No hay que perder ni un minuto del preciado descanso nocturno, se apura hasta el final. También porque a esas horas no apetece hablar, ni escuchar, apetece pensar, apetece preparar el día o las ideas para la reunión al final del viaje o pensar en el sueño del despegue, cuando el avión tira de ti hacia atrás pegándote contra el asiento, apoyas mejor la cabeza, cuando apagan las luces de la cabina.

Es una sensación rara coger el coche a esas horas, no hay ruido en las calles, apenas hay coches, en la radio no hay locutores y los que hay intentan despertarte a toda costa, cambias de emisora, a una de esas que no te gritan, que te ponen una cinta o te repiten el programa de hace unas horas. No hay atascos, siempre llegas mucho antes de lo que esperabas, los que te rodean van con un rumbo fijo, como autómatas con el mismo destino, luego no se acordarán de cómo han llegado al parking, ni de la plaza en la que han dejado el coche aparcado.

Si en vez de conducir como un robot coges un taxi rezas todo lo que sabes para que no te moleste el conductor, para que lleve poco más tiempo despierto y prefiera no hablar, que esa sensación también le invada y no te intente dar conversación, incluso que te deje en ese duerme-vela hasta el fin de la carrera. Rezas con todo tu ser porque el taxista no lleve toda la noche trabajando y te envuelva ese olor a rancio, a cerrado, aunque los hay que lo traen de casa, impregnado en la chaqueta de lana, en los pantalones de pana.

A esas horas no hay retrasos en el aeropuerto y cuando los hay son tan mínimos que el piloto acelerando un poco llega a tiempo a su destino. Las pocas veces que se cancela el vuelo, por niebla, por nieve…, nunca porque falte el avión, ha dormido en la misma ciudad que tú, no nos quejamos, no gritamos, no nos desesperamos, incluso se alegran de atrasar a otro día la reunión, la visita, se te abre un día libre, sin agenda, sin reuniones, sin tiempo para hacer todo lo que tienes pendiente. Nos miramos unos a otros con cara de resignación, con pinta de tenerlo todo controlado.

Si haces unos cuantos “a estas horas” en una semana llegas al viernes derrengado y sin arraigo a nada más que a la terminal del aeropuerto, a esa rubia que pone el mejor café de la T4 a la que tú conoces y a la que tú le suenas. Te conoces de memoria la revista del avión, no le prestas ni la menor atención. Te suenan las caras, tengo la teoría de que siempre somos más o menos los mismos invariables entre la gran multitud.

A estas horas, cuando a casi todo el mundo le parece que es media tarde y para ti noche bien avanzada, llevas ya más de 13 horas despierto, no te quedan fuerzas, aún así toca preparar la reunión de la siguiente visita, del siguiente viaje que con un poco de mala suerte te toca al día siguiente y la vida se repite.

El día del padre es San Valentín

Paula y SandraHoy es el día del Padre, San José, 19 de marzo y fiesta en muchas CCAA en España, entre ellas Madrid, por fin un festivo en Madrid tras invierno más duro que recuerdo, en muchos sentidos.

En mi caso es el día del padre de dos niñas de 4 y casi 2 años de las que estoy enamorado. Podría ser San Valentín en vez de San José. Aunque ha amanecido un día regular, ya este año no nos extraña, estoy encantado de la vida.

Paula no me pudo hacer regalo por la operación, se lo dejó en el cole muy a su pesar y al mío, aunque esta mañana me ha sorprendido con 2 sobres, de los que le gustan hacer a ella con su nombre y unos dibujos que parecen castillos, o niños, o vete a saber qué, lo que se le haya pasado por la cabeza en ese momento.

Sandra sí traía su regalito de la guardería, una especie de marquito con su foto hecho con pinzas y pintado de colores chillones, un regalo muy gracioso, de esos que si no lo rompe ella antes lo tendremos de recuerdo de por vida.

Es curioso cuando te hacen regalos tus hijos, les hace tanta ilusión hacerte el regalo que no pueden aguantar los días antes sin decirte que están preparando una sorpresa para acto seguido contarte pistas que te revelan con total seguridad lo que te van a dar unos días más tarde. A mi se me cae la baba, de hecho, cuando me di cuenta que Paula no podría darme el regalo del día de padre me invadió la tristeza, lo digo en serio, me dio muchísima pena.

También es gracioso ver cómo cuando te dan el regalo te observan muy curiosamente, miran cómo lo abres, qué cara pones y sonríen con vergüenza cuando les das las gracias para, acto seguido, quitártelo de las manos y quedárselo ellas, le han dedicado tanto tiempo y cariño, se sienten tan orgullosos del presente que deciden quedárselo como regalo propio. Luego se lo quitaremos y lo pondremos en alto para que no lo rompan, ya sabéis que la memoria de los niños y el interés por algo concreto es efímero.

Hasta hace unas semanas, quizás un par de meses las niñas no jugaban entre ellas, pero uno de los regalos más espectaculares que me han hecho esta mañana es esta hora de tranquilidad, se han ido al cuarto y se han puesto a jugar las dos con sus juguetes, se las escucha haciendo comiditas en la cocina de juguete, vistiendo y torturando a los “nenes” y las “nenas”, pintando con los rotus, están graciosísimas y me emociona verlas jugando ellas solas.

La verdad es que Paula, la de 4, manda y Sandra, la de casi 2, obedece con pasión, idolatra a la hermana, la imita en todo lo que hace, cómo se viste, cómo se peina, cómo mueve su pelo, cómo canta, es como su modelo a seguir, aunque desde los primeros días son completamente diferentes. Una de las cosas que más me emociona es oír a Sandra reírse de las travesuras que le hace su hermana mayor, es una risa tan real, tan auténtica, tan inocente…

Lo de que jueguen las dos solas y te dejen unas horas (exagerando) de tranquilidad puede sonar muy egoísta y lo es, pero por otro lado te das cuenta, con mucho orgullo, que las dos salen adelante, que crecen, que se hacen personitas y que se quieren. Y además me dejan escribir unas líneas en este blog tan olvidado, repasar fotos, leer otros blogs y disfrutar de un día del padre lluvioso.

Lo dicho hoy para mi es San Valentín.

Mantequerías Arias

Capture Mi tío Tino está escribiendo a sus nietos (Candela y Andrés) la historia de las Mantequerías Arias. La verdad es que me ha gustado mucho la idea y me encantaría que no sólo se quedara en la familia, sino que la pudiera compartir con el resto del mundo.

Si le echáis un vistazo espero que os guste, se irá subiendo al blog en diferentes entregas.

Si encuentro fotos de aquel momento las iré subiendo junto con las entregas.

http://mantequeriasarias.wordpress.com

Quita el bozal al perro, que toca apretar


Tras la decepción del lunes hemos seguido con una semana complicada: mucho madrugón con viaje, aunque siempre en buena compañía, reuniones duras y sin demasiado éxito, por lo menos a corto plazo y mucho, mucho trabajo.

Tras la tempestad viene la calma y siempre los frutos del trabajo duro, del esfuerzo. Pensar así es la única forma que tengo de conseguir levantarme el lunes con ganas y empezar otra vez la semana. El fin de semana a pensar en otra cosa para no tirar la toalla el jueves, ganar fuerzas.

Hasta que no vendes y no tienes una cuota todo esto no se entiende, no se ve mas allá de las comidas, los viajes, los premios y los buenos resultados. Así lo veía yo antes de pasarme a ventas, mucho señorito en ventas, ¿no?

Tengo compañeros que son verdaderos profesionales de esto, verdaderos artistas delante de un cliente y con un saber estar envidiable. También éstos han pasado rachas de “depresión profunda”, esta es una de ellas, hay que resguardarse. Pero si ya has conseguido esto es más fácil que te respeten, hay que sembrar siempre para, en  momentos como el actual, no sufrir demasiado.

La economía en España y por tanto todas o casi todas las empresas están pasando un importante bache. Pero esto hay que superarlo, sólo falta esperar con paciencia, capear el temporal, hacer un esfuerzo para que no se rompan ciertas relaciones, mantener la satisfacción de nuestros clientes, partners y colegas y después seguir adelante fortalecidos.

thumbnailEn estos baches aflora lo mejor, pero sobre todo lo peor de cada uno, conoces en profundidad a la gente que te rodea. Campean a sus anchas los indeseables, los que tienen pocos escrúpulos. A muchos de estos les dan rienda suelta, los dueños sueltan a los perros, a las alimañas a hacer el trabajo sucio, el trabajo sin escrúpulos. Estos son a los que hay que ganar, pero sin que se den cuenta o te intentarán pegar la rabia.

La semana que viene mejoramos el estado de ánimo. Es una promesa.

Decepción


De vez en cuando pasan estas cosas, te llevas una tremenda decepción con la gente.

Tengo mucha suerte de trabajar en el sector en el que lo hago, con empresas de diferentes provincias y además repartidas por toda España, no llevo una zona determinada de España. Lo habitual es que el trato que recibo de mis clientes es exquisito y eso apenas lo encuentras en empresas similares en la capital. Yo lo achaco al ritmo que llevamos todos en Madrid y las grandes ciudades, los atascos, la idea de que el tiempo que tenemos es muy limitado y no lo podemos perder, ni el nuestro ni el de los demás. Muchas veces por esta razón y seguro que por muchas otras perdemos las formas, las buenas maneras y finalmente hacemos que otros pierdan su preciado tiempo.

La pena es que jilipollas hay en todos lados, eso lo sabemos todos y no lo podemos evitar, ni en Madrid, ni en Barcelona ni en otras ciudades, pueblos, bares, etc. En cualquier lugar nos podemos encontrar con un espécimen de este tipo, que piensa que su tiempo es mucho más importante que el del resto, que no se paran a escuchar con ese aire de superioridad que les caracteriza y con prejuicios adquiridos que no cambiarán.

No sé de qué me extraño, hace tiempo que lo esperaba, lo intentaba evitar, tienes esa sensación de que algo va a ir mal, evitas ciertas llamadas, te cuestas más hacerlas esas que otras y finalmente sucede, se rompe el tarro.

El otro día tuve una de esas reuniones tensas, imperativas en un único sentido y sin demasiadas explicaciones o éstas infundadas. De las personas que había en la sala sólo una pierde la clase, el saber estar, el resto juegan su papel con mayor o menos gusto, intentan suavizar la situación para que el resto se sientan lo más cómodos dentro del mal ambiente que estas reuniones provocan. Esta primera persona de la que hablo acorta los tiempos de una reunión tensa y la cierra sin más poniendo sus requisitos unilaterales y sin aparentemente importarle las consecuencias. Lo peor de todo esto es que pienso que las empresas, para lo bueno y lo malo, las hacen las personas y las personas hacen la imagen de las empresas.

Ante esta situación lo que te pide el cuerpo es ponerte a su altura, mantener la postura y romper la baraja, pero esta vez de manera bilateral. Pero no, no vamos a dar excusas para tensar la cuerda todavía más, para dar a nadie de qué hablar, o por lo menos de manera negativa, ¿o si?

El resto del viaje fue muy positivo, tuve tiempo de hablar con mi jefa de una manera diferente, de compartir con ella la situación actual y ver posibles salidas, posibles proyectos que a medio plazo seguro que nos ayudan, se nota que mi jefa es de una provincia, ¿eh? Te dedica tu tiempo, te escucha e impulsa tus ideas, las apoya y las empuja.

Por lo demás, es un poco complicado empezar una semana así, con un viaje muy temprano, madrugón y reunión tensa, pero con una sensación de tranquilidad al final del día, sabiendo que tu jefe te apoya y confía en tu trabajo y opinión. Esto da fuerzas para seguir empujando.

Cambia el ritmo del blog, aunque no quiero dejar de publicar fotos. No sé si tiene demasiado sentido compartir sentimientos y cierta parte de mi día a día, el tiempo lo dirá. Siempre he sido pro-diario y éste lo tengo un poco dejado, se lo debo a mi conciencia.

Velocidad de obturación con flash

No sé cuántas veces me he preguntado por qué con el flash puesto, el que viene con la cámara o el externo, no me permite velocidades superiores a 1/250s Esto la verdad es que limita las fotos que quieres hacer con flash, sobre todo a la luz del día, hay que ser más creativo o entiendo que saber algo más que yo.

Acabo de encontrar la razón en uno de los blogs de fotografía que leo habitualmente, Caborian, muchas gracias, la verdad es que se agradece que le deis luz a todo esto de la fotografía.

La “culpa” es de las dos cortinillas que se encargan destapar y tapar el sensor. Cuando la velocidad de obturación es lenta una de las cortinillas deja libre el sensor, cuando termina el tiempo de obturación la otra cubre el mismo. Cuando las velocidades son rápidas antes de que termine de descubrir el sensor la primera, la segunda cortinilla empieza a taparlo, dejando solo una franja abierta que se desplaza hasta completar la totalidad. El flash en este caso sólo iluminaría esa pequeña franja entre las dos cortinillas. La velocidad mínima a la que este problema no sucede es la velocidad de sincronización de la cámara, habitualmente 1/250s

Así que no hay solución sin creatividad a este “problema”…

Si te preguntas cuál es el problema es que todavía no has hecho muchas fotos con flash. Un ejemplo es cuando, a plena luz del día, quieres usar el flash (por ejemplo en un contraluz) con una apertura grande. Como no puedes aumentar la velocidad se te puede quemar un poco la foto…

¿Sabes entonces de lo que estoy hablando?¿Cómo lo solucionas tú? Ayúdame a ser creativo!!

Via Caborian

La luna entre los árboles

Luna entre árboles

Canon 50D
f/7,1 1/125s
275mm
ISO 500

Siempre me he declarado un lunático, quizás ya lo haya dicho en este foro en alguna ocasión. Me chifla la luna, me puedo quedar mirando una luna llena horas y horas, sobre todo cuando empieza a anochecer, cuando el cielo no es del todo negro.
Las fotos de la luna son complicadas, suelen salir sobreexpuestas.

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Gaviota

Gaviota

Canon 50D. Canon 24-105mm
1/30s; f/10; 98mm

¿Cuántas veces se pueden mover las alas en 1/30s? Me ha parecido curioso, si te paras a pensarlo jamás hubiera creído que en esta foto me hubiera hecho falta una velocidad superior,

pero la experiencia ya me decía que saldrían movidas las alas.
Volvíamos de una excursión en barco en Tenerife, de divisar ballenas y delfines, merece la pena. Las gaviotas siguen el barco porque saben que la gente les tira pan (y de todo) para que lo cojan al vuelo y lo cogen, impresiona. También se tiran en picado a coger pescaditos que se asoman en la estela del barco.

De ese día tengo bastantes fotos de las gaviotas, pero me gusta esta, la movida, son esas sorpresas que te encuentras al procesar las fotos. Ya sabéis para gustos los colores. No tiene nada la foto, pero me gusta.

Esta semana va de Stop Motion

Disfrutadlo, es espectacular!!

Ten Thousand Pictures of You from Robin King on Vimeo.

Vía: El Fotográfico